De acá a la China, el camino del cine argentino es por ahí

Ayer por la noche, Federico y Pablo, dos ávidos aventureros presentaron su film independiente “De acá a la China”. La película de 1 hora 25 de duración, tiene como premisa la venganza de Facundo (interpretado por Fede), con los supermercados chinos que se instalaron en el país en la década de los 90, y como efecto de la crisis, el infortunio del almacén de su padre que debió cerrar.

Esta su carta de presentación:

En el año 1986, el padre de Facundo tenía un almacén de barrio en Buenos Aires. Todos los vecinos iban a comprar ahí, porque a pesar de que era chico, lo tenía todo. Sin embargo, a inicios de los noventa, con la llegada de los supermercados chinos, el almacén no pudo competir y tuvo que cerrar. Treinta años después, Facundo viaja al otro extremo del planeta con el único objetivo de vengarse abriendo el primer supermercado argentino en China.

La gira de recorrer 50 localidades del interior es un mimo y una política que llevan cabo este dúo, de promocionar una película en lugares donde se los piensa como de “NO CINE”; aunque en parte sea así, es alentador saber que eso no es así, no al menos para los que amemos el cine.

Podría hablar de la peli, de los actores, de la presentación, de tantas cosas… es que, para ser sincero, fui el primero en llegar a la Sociedad Italiana de Médanos para la reproducción del film y eso otorga el “privilegio” de estar más en contacto.

La primare imagen que se ve es la camioneta: una Ford EcoSport totalmente ploteada de caracteres chinos y el nombre del film. Al ser el primer espectador me topé con Federico, quien preguntó si venía a ver la película, mi respuesta obvia fue “Sí”. Si ves los adelantos, a Federico lo reconoces automáticamente, él hace de Facundo en la película como el “vengador argentino” para todos los super chinos. Él es de estatura media, ojos celestes, y tiene un aire que te dice todo el tiempo Yo soy argentino”.

Pasaron un minutos y los vecinos empezaban a llegar. Entre charla va y charla viene, Federico fue desmenuzando que además de actor fue productor de la película, lo cual también suena asombroso dado que ninguna de las dos es fácil, y se hace una la otra no sale bien, o ¡ninguna! Pero créanme que esta vez me equivoco, la película es genial, ya llegaremos a esa parte.

Pasadas las 22 horas, nos encontrábamos más conocidos esperando que llegaran más gente, más conocidos (así es en Médanos). Estábamos en un punto de querer que se sumen otros vecinos; ahora se me torna imposible recordar cuantos éramos ¿quizás 20? Probable. Los actores, tomaron rienda y subieron a su chata para conseguir alguien más para el estreno en Villarino, y recorrieron las cuadras de Médanos. Cuando volvieron, bajaron de la camioneta y con eso dábamos el puntapié a entrar al edificio y comenzar a saltear las dudas que había con el film.

Antes: este es el teaser de la película:

 

 

Volviendo 

Adentro de la “italiana” (como la conocemos en Médanos) nos sentábamos en nuestros lugares, y para asombro, cuando nos miramos por un momento pensamos “con los que somos estamos bien”. Y no queden dudas. Federico se paró al frente de la pantalla y comenzó “ustedes son los afortunados de ver la peli por primera vez en Villarino” y sin agregar más comenzó “De acá a la China”.

El film no tiene sorpresas, tal como expresa el film, todo el tiempo te dice que va a tratar de un tipo que viaja a China para, de alguna manera, vengarse de los super chinos con el primer super argentino en China (lindo juego de palabras). Facundo para ello necesita de ayuda, y con ello contacta con su amigo que lo espera allí. Cabe aclarar que el rodaje es ficción, aunque me incluyo en la lista de los que pensamos que podía ser de alguna manera más cierto de lo que fue. Más tarde nos enteramos que se pensó como documental, o ficción-documental, pero por último quedó en ficción.

De la hora y media que dura la proyección, esta te lleva de Argentina a China, de una cultura a otra, con una convincente solidez ¿Como logra eso? De cierto modo el director y guionista evitaron el silencio por el mero hecho de eso, y creo que algo fundamental en el rodaje es que no tiene giros inesperados: el guion transmite que hay una idea clara de que Facundo, el almacenero argentino, va en busca de su revancha, sin saber que esa guerra le mostrará algo más en lo que pueda tratar su vida.

Además de esta parte, la película es pícara, intrusiva, y sin dudas es para verla en contraste cultural: dos tipos en China, adaptándose al idioma, a la joda, la vida misma.

Creo que no hubo partes blandas o del aburrimiento (palabra catastróficas si las hay…) y es formidable ver cómo estos tipos fueron a China y a puro pulmón grabaron una película digna de replicar, en simples palabras es como si les dijeran, sin decir, a los futuros productores “el camino es por acá”. Ojalá.

Para finalizar, quiero cerrar con la certeza de quien pueda ir a verla puede estar seguro que al menos por esa noche, las expectativas estarán más que cumplidas.