Fiesta del Ajo, reflexiones a pie

Esta vez la cita fue en noviembre y no en marzo como habitualmente ocurría; el clima fue un factor a tomar en cuenta. Es difícil empezar a escribir de semejante fiesta, sabiendo que leerán algunos que participaron para que sea posible y otros estuvieron mirándola de frente al escenario, y por ultimo algunos que quedaban a medio camino entre fiesta y periodismo, desde allí nos paramos en esta nota.

Fueron 3 días cargados de muchísima labor por parte de decenas de instituciones. Gubernamentales, la Comisión Organizadora de la Fiesta del Ajo, stands de artesanos que siempre colorean para bien los caminos enredados del predio. Y por supuesto todos aquellos que de alguna manera queríamos cubrir tal evento. Es que 50 años no se cumplen todos los días.

Ante todo lo vivido en el transcurso de la semana, creemos conveniente encarar tal escritura con cierto grado de informalismo. Es una nota que no habla solo de la Fiesta en sí, abarca sensaciones y opiniones diversas que quieren construir un puente de dialogo y acción.

Pasó una semana, ya la gente calmó los ánimos y los aires de pesadez y esa sensación de desastre, de torta de cumpleaños rota que se vivió el lunes y martes siguiente de manera incisiva. No, no hay más mal humor, tampoco caras de alegría. La Fiesta terminó pero muchos se miraban las caras con un sentimiento de que las cosas salieron mal, cuando sería fácil decir que fue así, podríamos revalorizar tanto sacrificio y poner en el relieve que los problemas más graves se vivieron por cuestiones más técnicas, pero eso mismo dice la palabra: problemas, no errores.  En el 2017 se llevará a cabo la próxima Fiesta del Ajo, y es en ese momento en el que todos tiremos para el mismo lado, y en vez de incentivar la pelea podamos mostrar que aún en las diferencias se puede construir y mucho –no seremos ilusos de tratar a todos como una masa boba uniforme-. ¿¿Es utópico?? No, no creemos que sea así; utópico es creer que las ideas se anhelan pero no se pueden concretar al momento dicho, aquí lo que necesitamos es que todos pongamos nuestro grano de arena, reconocer y ayudar quienes hacen su labor para que todo salga bien hasta quienes aportan, incluso desde el anonimato, para la causa. Una causa común para la sociedad, para el pueblo y en definitiva para todos.

El viernes fue de asombro para todos. Un marco de público inmenso para pasar la noche más movida de la Fiesta del Ajo en años. Los Palmeras cerraron a puro ritmo ante un escenario lleno. Un repertorio histórico de sus canciones más escuchadas. Llegada la 1 de la madrugada, culminó la 1ra de las 3 noches programadas con sabor de orgullo para los organizadores, artistas y por supuesto algarabía para el público.

Parafraseando un poco a Gastón Gómez, presentador de la fiesta, “una tarea inmensa, hubo meses de reuniones, meses de suspender actividades y posponer vacaciones para llegar a la Fiesta Nacional del Ajo”. De esfuerzo y valor,  se puede hablar desde los pasillos –que no son pasillos, “la cocina de la fiesta” podríamos llamarla- del galpón del ajo. En ese lugar decenas de personas iban y venían como hormigas laboriosas pero haciendo esta vez la tarea de humanos; acomodando sillas, cortinas. También asistiendo a cada uno de quien estuviese presente: los presentadores, los artistas, las postulantes a Reina del Ajo, en fin haciendo de todo y justamente el “detodismo” se valora incuantificablemente; una frase del tenis dice “cuando las piernas no dan más, la cabeza te pide seguir”.

“Una tarea inmensa, hubo meses de reuniones, meses de suspender actividades y posponer vacaciones para llegar a la Fiesta Nacional del Ajo”

Ya siendo sábado, y con la algarabía por las canciones de la noche anterior, el calor sofocante del día se sumaba al del viernes. El humor de la gente cambiante y no por eso menos caprichoso. Viernes y sábado atosigados de calor, y los ánimos como se dice en la jerga “caldeados”. Es que los  37 grados ese sábado, más que primavera fue un verano anticipado, y repercutió en alguna medida para que se demore el arranque de la jornada que estaba prevista para las 17 y comenzó a las 19.

Hubo más artistas, como Amarcura, Bien Arriba, por nombrar algunos; con tal clima de a poquito fue mermando la ansiedad  y el público ávido de verlos, se volcó a las sillas, otros con reposeras –esas que son rojas y blancas, de verano– frente al escenario “Padre Baltabur”. A buen ritmo, la velada la cerró Estelares y un recital de  1 hora.

Capítulo aparte, el domingo

El periplo del domingo no había comenzado ese día, fue de mucho antes. Cansancio abrumador, como esos chillidos en los oídos que a uno lo desgastan, desde la organización se mostraban grandes rasgos de cansancio en la comisura de los ojos. Una vez en posición, la jornada no sería un día más para la historia misma de la fiesta. Un verdadero festival de artistas destacados a nivel internacional pasarían por el escenario mayor: Sandra Mihanovich, Marcela Morelo y el cierre con los Auténticos Decadentes.

Los Auténticos Decadentes cerraron a puro ritmo, de buena predisposición y buen espectáculo show, bien típico de ellos; Todo trascurrió de manera calma y con el público agitado, absolutamente volcado en el escenario; hubo problemas con el sonido, también con los tiempos y por último el generador de energía para el escenario que repentinamente dejó de funcionar; impunemente eso le dio “derecho” a estos artistas a salir, literalmente, como rata por tirantes. No titubearon ni respetaron al público. Del show realmente no se le puede reprochar nada, pero si los shows terminaran cuando se apagan los micrófonos…. Que sencillo sería todo.

Dejamos acá el hecho de la fiesta. Sobre lo ocurrido en el escenario dejamos por el momento ya que no hay mucho más para agregar. Ahora nos volcamos un poco más atrás, sobre el galpón del ajo.

Aun tocaban los Auténticos, y los organizadores pudieron sentarse un tiempo detrás del escenario; esa misma noche por un casual se escuchó una pregunta en el galpón del predio de un muchacho a una señora de la organización de la fiesta, y decía “si estaban cansados y a qué hora se habían levantado para luego estar allí en el galpón”. Pregunta absurda a las 23:04 de la noche, tan solo para romper el hielo al ver los ojos brillantes pero de sueño de la señora. Amablemente y con esa risa que se le escapa a quien está orgulloso por lo hecho contesta “hace días que no dormimos”. Allí con esas palabras terminó la entrevista más contundente de la jornada. Días completos sin descansar, sin parar. Eso es admirable.

“Hace días que no dormimos”

Y aún no hemos hablado de la soberana de la fiesta, la premiación fue realizada en el ya renombrado galpón; se corrieron algunas cortinas y el público que quedó, colmó la capacidad que no era poca, y esperó que de una vez por todas termine y bien.

Los presentadores, Emanuel Dumrauf y Gastón Gómez ya sin voz y extenuados –formaban parte del grupo que descansaron poco- tomaron la palabra, y sin micrófonos por cuestiones obvias, impostaron la voz y dieron rienda a que la fiesta de una vez por todas finalice y como no podía ser de otra manera de lo que dicta la tradición, debe ser con la premiación de la Reina. Camila Navarro, de la localidad aledaña de General Cerri se coronó coma  la nueva Reina Nacional del Ajo; fue galardona en la  noche del domingo -madrugada del lunes- entre lágrimas  y asombro recibió regalos, flores y el cetro -claro-. Fuera del escenario, y con problemas en la energía, el público comenzó a disiparse en caravanas de hombrecitos a pie y en auto también.

Hablando estrictamente fuera de los 3 días sucesivos de espectaculos, no debemos de olvidar que esta fiesta es la puerta de entrada al país e incluso al mundo, la carta de presentación. Nuestra soberana será la cara, voz portadora de costumbres, de historias y mitos por lo menos un año. Y todo eso no sería posible de no ser por una fiesta que hay veces que se la toma como a una más, como si fuera una del montón. Lamentamos decirles que no es ni siquiera un poquito de eso, ni cerca, todo lo contrario. Entonces, cuidémosla, ayudemos y estemos.

En fin. Para no entrar en la disputa que no promueve la creación sino la desvalorización, podemos concluir que una semana después las cosas de poquito van volviendo a su rumbo y los Medanenses se han calmado bastante ya y otros simplemente no. Cosas por mejorar quedan y mucho, y no nos referimos solo desde los estrictamente de la Fiesta. Esas cosas que podríamos nombra una lista entera y agobiante la vamos a resumir en cuestiones simples: ayudar a la comisión, agradecer a quienes colaboran, saber que la opinión tiene peso a veces por demás valorizado y se lo toma como palabra sagrada, y entender que es una Fiesta y todos somos anfitriones, así que cuidémosla, no es joda. Por más fiestas y alegrías.