Pinceladas domingueras

Dado que el relato-crónica sobre “Prueba y Error”Esteban Iturain y un libro desde adentro tuvo una repercusión por demas gratificante, no se quiso dejar por fuera lo que fue la antesala del último domingo. Es que para que la convocatoria fuera tal, hubo que hacer esfuerzo de todos tirando para un mismo lado. Y fue así como Margarita Gómez engalanó y llenó de colores e historias a la biblioteca Mitre. Dos eventos en un mismo encuentro.
Como no podía ser menos el asunto, se tomó cartas en el asunto y para ampliar los conceptos y dichos del domingo, se concretó una entrevista para Ya fue todo! Desde el programa nos interesa la difusión local de todos los contenidos por varias cuestiones y llevarlo a palabras y sensaciones de los medanenses. El hecho de que este evento se realizó de manera abierta y pública a todo el que quiera participar es un condimento más, algo que nunca está de más decirlo, cuesta encontrar de este tipo.

 

Crónica
El día de la madre estaba terminando con el pasar del tiempo, la noche ahora ponía sus ojos en la biblioteca. Llegué a las 19, bajé del auto y acto seguido despido al amable chofer, camino en dirección a la biblioteca donde se encontraba mucha gente dentro del edificio. Escojo la entrada más cercana y al tomar el picaporte de bronce me gritan del otro lado de esa puerta azul vidriada ¡Por la otra! Bajé la mirada y tomé a la 2° entrada; efectivamente esa sí estaba abierta.
La capacidad de hall principal de la biblioteca se colmaba cada vez un poquito más, al punto de ser obvio que las contadas sillas no serian suficientes, dándoles los más jóvenes el lugar a los mas “grandes”– cosas de la vida, ja-.
El auditorio contaba con cuadros colgantes de derecha a izquierda y de todo tipo, con una misma técnica, la del óleo, pero diferentes temáticas. Tamaños grandes, chicos, coloridos, ficticios en un sinfín de variedades que Margarita tenia hecho durante años.
Apareció Margarita y leyó unas palabras que tenia meticulosamente preparadas. Dió inicio a una constante ida y vuelta entre la exposición y el público.

“Cada uno nace con algo. Algunos cuadros son fotografías, el significado de lo que uno pinta y la carga emocional, no tiene valor. Lo que ven en mis cuadros es lo que yo tengo dentro”

Para poner en palabras lo que se vio en las imágenes, los cuadros asombran siempre con algo referido al agua ¿Por qué? En sí no hay una base principal, debido a que sus fuentes de inspiración son variadas. El agua es quizás el factor más determinante ya que a nuestra artista le encanta el mar, le fascina –me gusta pensar que puede ser como algún sueño a cumplir-.
En ellos se podían observar: faros, mares, costas y muelles de madera incluso de estilo oriental. Margarita contesta y explica sus cuadros más importantes. Desde el auditorio se precisaron preguntas, algunas contestadas con brillos en los ojos y otras con carcajadas en las mejillas, la distensión fue total y absoluta, la espontaneidad también.
Ya en retrospectiva, repasa todo el pasado cercano y delata las razones laborales y familiares que la distanciaron de Médanos 30 años. Tan solo suplía esa distancia con uno o dos viajes por año en esos reencuentros de amigos. Margarita entiende lo difícil que es vivir con todo eso que nos aleja de nuestro lugar, -de la “querencia” gustan decir las canciones de folclore-.
Esos años fueron dificultosos desde el punto de vista personal: hijos y ahora nietos complican esa lejanía. En su mente –pienso al mirarla – daba vueltas la idea del retorno. Extrañar Médanos era cada vez más repetitivo describiendo que “estaba enojada en aquel lugar” –Capital Federal-. Para Marga el pueblo conserva una esencia intacta: tranquilidad, los amigos, el buen trato –clarísimo-.
Todos atentos a la expo que duró algo así como 25 minutos, y en la multitud de los que estábamos parados, también se encontraban unos cuantos sentados y de entre ellos: personas de años de amistad, de enseñanza y su profesora de secundaria de Médanos.

“Empiezo los cuadros y no los termino inmediatamente, el óleo es más noble. No pinto siempre, a causa de que es un trabajo de muchísimo tiempo”

Luego hizo un recorrido de las ventajas de pintar un cuadro en Capital Federal, sosteniendo la voz en alto de que allí en todo momento o con más frecuencia encontraba inspiración, un sustento por el cual empapar el pincel en el listón e ir directo al cuadro en blanco.

Es por eso que no se puede hablar acá desde el hecho de la exposición de pinturas al óleo, es imposible porque el factor personal trae consigo características particulares que le dan  a “El Puerto” ese color azul más vida o a esa estación de tren de Médanos un brillo que ha perdido; son cuestiones que enriquecen a cualquier artista así como Esteban y su libro “Prueba y Error”.
Cuando señaló algún cuadro, mecánicamente coreografiamos al ritmo de su indicación y tornábamos nuestros cuellos al cuadro específico, al estar tan dispersos fue siempre de izquierda a derecha, al frente y atrás –cual marcha-.

Desde el público hubo una pregunta: ¿Cuesta desprenderse de un cuadro? “Si lo prometo regalar no, pero sino sí. Lo que me cuesta es vender, porque los cuadros no tienen precios”, “Igual podemos hablar de algún precio” -exclamó Mario, y estalla en carcajadas el hall-.
Margarita no sabía que iba a ser lo que es en cuanto a su perfil artístico. Nunca creyó que iba a lograr y perfeccionar sus obras al punto del reconocimiento grato de su tierra.

“No importa si da plata o no, estamos para gratificarnos, hay que hacer lo que uno quiere. Las cargas horarias y complicaciones no deben ser impedimentos, ya que pintar me hace olvidar lo que debo hacer, es hasta contradictorio”

Con esas palabras concluye Margarita en su biografía artística –podemos llamarlo así-, un repaso inmenso cargado de soltura y sencillez. Veremos cuando nos sorprenderá otra exposición de esta altura de ella u otro artista. Lo importante es ir y acompañar siempre que se pueda para –como dice ella- encontrar esa gratitud en la labor de uno.